Por Mangata / 07/11/2025
Audiencia en la Corte Suprema Italiana: qué cambia para quienes buscan la ciudadanía por descendencia
La Corte Suprema Italiana (Corte di Cassazione), en sesión de las Sezioni Unite, analizará dos temas que podrían redefinir el reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia (ius sanguinis). La audiencia, que estaba prevista para el 13 de enero de 2026, fue postergada para la primavera de 2026, sin fecha confirmada.
1) El tema central: pérdida de la ciudadanía para menores cuando uno de los padres se naturaliza (“minor issue”)
El punto principal del juicio es aclarar si un hijo menor de edad, nacido de padre o madre italianos, pierde la ciudadanía italiana en caso de que uno de los progenitores se naturalice en otro país antes de que el hijo alcance la mayoría de edad.
Este debate cobró fuerza en los últimos años y fue remitido a las Sezioni Unite para unificar la jurisprudencia. El objetivo es determinar si la ciudadanía del menor se mantiene como derecho propio (originario) o si puede verse afectada por un acto del progenitor.
Históricamente, esta situación se da con mayor frecuencia en los Estados Unidos, donde muchos italianos se naturalizaron como ciudadanos norteamericanos. En menor medida, también afecta a familias en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. El caso que dio origen a la discusión ante la Corte involucra precisamente a una familia ítalo-estadounidense, tomada como referencia para orientar la decisión.
La cuestión es especialmente sensible porque se relaciona con el principio de continuidad de la ciudadanía y con la protección de los menores, quienes no pueden ser perjudicados por decisiones adoptadas por sus padres. La decisión de la Corte podrá definir si la ciudadanía italiana del hijo permanece intacta o si puede perderse por la naturalización del progenitor, sentando un precedente determinante para miles de familias.
2) Retroactividad de la Reforma de 2025 (Ley 74/2025)
El segundo tema de la audiencia se refiere a la aplicación retroactiva de la llamada Reforma de la Ciudadanía, aprobada en 2025, que limitó el reconocimiento por descendencia a los hijos y nietos de italianos nacidos en Italia y suspendió temporalmente los turnos en los consulados.
La Corte deberá decidir si estas nuevas reglas pueden aplicarse a personas que ya eran italianas desde su nacimiento, aun cuando el reconocimiento formal no hubiera sido concluido. En el sistema jurídico italiano, la ciudadanía por ius sanguinis no se concede al momento del trámite: existe desde el nacimiento. El reconocimiento administrativo o judicial no crea la ciudadanía, sino que declara una condición preexistente.
Por lo tanto, aplicar la nueva ley a quienes nacieron antes de su entrada en vigor implicaría quitar retroactivamente un derecho ya existente, lo cual contraría los principios de seguridad jurídica y de confianza legítima. La Corte Suprema analizará si esta interpretación resulta compatible con la Constitución y con el ordenamiento europeo, especialmente frente a la naturaleza declarativa —y no constitutiva— del reconocimiento de la ciudadanía.
3) Por qué la decisión de las Sezioni Unite es decisiva
Las decisiones de las Sezioni Unite tienen efecto normativo: orientan a todos los tribunales civiles italianos e influyen directamente en la actuación de organismos como el Parlamento y el Ministerio del Interior.
El fallo que surja de esta audiencia servirá como referencia obligatoria para todos los juicios futuros, eliminando interpretaciones contradictorias y estableciendo criterios claros sobre ambos temas: la pérdida de ciudadanía de los menores y la retroactividad de la Reforma de 2025.
4) Qué deben hacer ahora las familias ítalo-descendientes
En la práctica, la vía judicial continúa siendo hoy la única alternativa efectiva para la gran mayoría de los descendientes de italianos que buscan el reconocimiento de la ciudadanía. Incluso los hijos y nietos de italianos —que en teoría podrían solicitarla por vía administrativa— se enfrentan a consulados sobrecargados, con filas suspendidas y turnos bloqueados por tiempo indefinido desde la entrada en vigor de la Reforma de 2025.
Por esta razón, es fundamental que cada familia analice su situación con un abogado italiano especializado en ciudadanía, capaz de estudiar la línea de descendencia, la fecha de nacimiento, posibles naturalizaciones y el encuadre jurídico más adecuado. Cada caso tiene particularidades propias y, ante los cambios recientes, el asesoramiento profesional es la clave para tomar decisiones seguras y fundamentadas.
A pesar de las incertidumbres, el debate abierto en la Corte Suprema representa una señal de esperanza. El hecho de que las Sezioni Unite hayan asumido el tema demuestra que el derecho a la ciudadanía italiana está siendo analizado con la seriedad y profundidad que merece. Hay, por lo tanto, una luz al final del túnel: la expectativa de que la Corte reafirme los principios de justicia y continuidad de la ciudadanía, preservando los derechos de quienes siempre fueron italianos por origen y por sangre.
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